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El melón con jamón es un plato típico en el menú tradicional de la cocina tanto española como italiana. Seguramente habrá visto en algún menú de restaurante italiano el Melone con prosciutto crudo.

Es un plato que se prepara utilizando melón dulce, preferiblemente del tipo Cantaloup, que debe estar frío y limpio de semillas, y lonchas de jamón crudo finas (jamón serrano o ibérico y jamón de Parma si es italiano). A partir de ahí solo resta la imaginación del cocinero. Puede presentarse con el melón cortado en bolas o tacos, así como en piezas enteras, y el jamón puede ser en lonchas largas, cortas, envolviendo o cubriendo al melón. También puede presentarse en forma de bocadillos, cremas o sopas o añadiendo otras frutas como higos u hojas de espinacas.

El encanto del plato está en la combinación del sabor dulce del melón en contraste con el sabor salado del jamón, resaltados ambos por la temperatura fría en que se sirve.

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De ahí la propuesta que hemos hecho este fin de semana en Mannà Gelats para celebrar la fiesta de Sant Jordi; nuestro helado de Melón con Jamón. El de melón ha sido desde nuestros inicios una pieza fija en nuestra vitrina de helados. Es un helado tipo sorbete, hecho con melón Cantaloup, comprado diariamente en el mercado y en el que se resalta todo el sabor de esta fruta exquisita y refrescante a través del proceso que lo convierte en helado.

Sin embargo, desde el principio pensamos que la combinación con el jamón sería una apuesta segura para crear un helado innovador dentro de la tradición culinaria española. Dedicamos un tiempo a hacer pruebas con distintos tipos de jamones y finalmente nos decidimos por un jamón ibérico extremeño de muy buena calidad.

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El jamón se limpia de grasa y se hornea a unos 180º durante unos 40 minutos, sobre papel de horno y cubierto con la misma clase de papel y con algún objeto pesado sobre las lonchas de jamón para evitar que el calor las enrosque. Pasado el tiempo de tostado, se retiran del horno y se desmenuzan en un grano muy fino. De esta manera tendremos un granillo fino y delicado de jamón tostado y crispeante que se añadirá al helado durante su elaboración en la medida que va saliendo de la mantecadora. Al hacerlo así, se asegura que cualquier porción de helado tendrá trocitos de jamón. Adicionalmente se pueden colocar sobre el helado unas piezas de jamón tostado de mayor tamaño como adorno final.

El éxito en vitrina de esta propuesta fue el esperado y seguramente lo tendremos en otras ocasiones especiales para celebrar fiestas en nuestra ciudad. Sin embargo, puede ser también utilizado en verano en casa y con amigos como entrante antes de comer, o como un sorbete entre un primer plato y el plato principal.

¡Pruébalo!